SS alerta a padres detectar oportunamente un cáncer en menores de edad

Hylcia Trujano

Durante los últimos años, en Veracruz, los casos de cáncer germinal (en ovarios y testículos) han aumentado de manera significativa en menores de edad, aseveró, el responsable del Programa de Cáncer en la Infancia y Adolescencia de Servicios de Salud de Veracruz, Jorge Neri Díaz Morales.

En entrevista, refirió, que en el cáncer infantil se han tenido cambios epidemiológicos muy importantes; anteriormente leucemias, linfomas y tumores en el sistema nervioso central eran las primeras causas de cáncer en menores de 18 años de edad.

“Hoy ha cambiado, si bien la leucemia y linfomas sigue siendo la primera causa, ahora en tercer lugar están los germinales, son tumores de testículo y de ovarios, principalmente por los cambios en el estilo de vida”.

En ese sentido, refirió, que de acuerdo a la Encuesta Nacional de Adicciones el niño está en contacto a partir de los ochos años al tabaco, alcohol y sustancias nocivas; si bien genéticamente ya lo tenía, al consumir tabaco y alcohol el cáncer se detona a temprana edad (14 años) ya pueden presentar cáncer.

Asimismo, el galeno recordó, que el cáncer infantil puede ser genético o por las exposiciones aciertos ambientes por parte de los padres; el niño nace con tumor, así como estar expuestos durante el proceso de embarazo.

“Son varios los factores que ocasionan que el niño nazca con cáncer: cuando la madre tuvo exposición a sustancia químicas o insecticidas, específicamente papas dedicados al campo; si la mama fuma mariguana, el niño puede nacer con cáncer en la sangre (leucemia), ya que ocasiona cambios en las células del embrión”.

De tal forma, Díaz Morales, abundó, que los padres de familia deben estar atentos a los siguientes síntomas, pues son los papas e incluso profesores, los que más tiempo pasan con los niños.

Los instó estar al tanto para detectar cambios en su estado de ánimo; dolor de cabeza por las mañanas; resplandor blanquecino en retinas; pérdida de peso en un periodo de tres meses; dejar de comer; fiebres e infecciones recurrentes; bolitas en su cuerpo; dolor en los huesos por las noches; hemorragias por boca o nariz y moretones sin explicación, por mencionar algunos.

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