Productores de café alertan sobre una cosecha complicada y exigen activar la Comisión Nacional del Café.

Xalapa, Veracruz a 28 de octubre de 2026.- Advierten volatilidad en los precios, aumento de importaciones de café robusta y mayores costos de comercialización; proponen establecer cuotas para proteger la producción nacional.

Representantes de organizaciones cafetaleras advirtieron que la cosecha 2026-2027 podría enfrentar un panorama complicado debido a la volatilidad de los precios internacionales, el incremento de las importaciones de café robusta y las condiciones de comercialización que, aseguran, afectan los ingresos de los productores mexicanos. Ante esta situación, exigieron que comience a operar la Comisión Nacional del Café y que se establezcan precios de referencia para las compras del grano en el campo.

Durante un posicionamiento, Javier Galván, de la Coalición Nacional de Organizaciones Productoras de Café; Fernando Celis Callejas, de la Coordinadora Nacional de Organizaciones Cafetaleras, y José Julio Espinoza, de la Unión Nacional de Productores de Café de la CNC, expusieron los principales problemas que enfrenta el sector y la necesidad de implementar medidas para proteger a los cafeticultores.

Fernando Celis explicó que el ciclo cafetalero 2026-2027 está marcado por la incertidumbre que genera el fenómeno climatológico de El Niño, cuyo punto máximo se espera para diciembre, periodo que coincide con la parte central de la cosecha en México.

Señaló que las expectativas de posibles afectaciones climáticas en los países productores han provocado movimientos en los mercados internacionales y un incremento en las cotizaciones del café durante las semanas anteriores. Sin embargo, en los últimos días se registraron ajustes relacionados con factores financieros y cambiarios, por lo que anticipó un comportamiento volátil de los precios.

Indicó que actualmente el kilogramo de café cereza se paga entre ocho y 12 pesos, aunque se trata de producto que todavía presenta meno rendimiento. De acuerdo con sus estimaciones, si se mantenían las condiciones previas del mercado, el precio podría alcanzar hasta 17 pesos por kilogramo para la primera semana de noviembre; con los ajustes recientes, calculó que podría ubicarse alrededor de los 16 pesos.

No obstante, advirtió que los productores mantienen incertidumbre sobre los precios que finalmente ofrecerán las empresas compradoras, debido a diversos factores que, desde su perspectiva, reducen el pago que reciben por su cosecha.

Entre los principales problemas mencionó que las compañías no reconocen completamente la prima o diferencial de precio que corresponde al café arábigo lavado mexicano, comercializado en presentación de pergamino. Explicó que este producto puede cotizarse aproximadamente 30 dólares por encima del precio de referencia de la bolsa internacional, pero sostuvo que algunas empresas se niegan a reconocer ese diferencial al momento de realizar las compras.

Como segundo factor, señaló los gastos de comercialización y los márgenes de utilidad que, según dijo, las compañías incorporan a sus cálculos. Afirmó que estos conceptos pueden acercarse a los 100 dólares por quintal en México, mientras que en países como Colombia y Honduras rondarían los 60 dólares, situación que, a su juicio, perjudica a los productores nacionales.

El tercer elemento es la apreciación del peso frente al dólar. Celis Callejas consideró que el tipo de cambio actual reduce los ingresos que reciben los cafeticultores por sus ventas, pues estimó que, tomando como referencia un dólar a 23 pesos frente a uno de aproximadamente 18.60 pesos, la diferencia representa una pérdida cercana a mil 300 pesos por cada quintal de café pergamino.

A estos factores agregó el crecimiento de las importaciones de café robusta, una variedad que calificó como más económica y que, sostuvo, está siendo aprovechada por grandes empresas para abastecer el mercado mexicano.

Como referencia, mencionó cifras atribuidas al Consejo de Exportadores de Café de Brasil, según las cuales durante septiembre las exportaciones de café brasileño hacia México alcanzaron alrededor de 173 mil quintales, casi 80 por ciento más que en el mismo mes del año anterior.

El representante cafetalero añadió que el precio internacional del robusta se encuentra considerablemente por debajo del café mexicano. Mientras el primero se ubicaba alrededor de los 155 dólares, el café mexicano llegó a cotizarse en 325 dólares por quintal el viernes anterior, aunque posteriormente habría descendido a cerca de 290 dólares.

Advirtió que esta diferencia favorece la comercialización de productos elaborados con café importado de menor costo y podría incrementar la presión sobre los precios que reciben los productores mexicanos, particularmente quienes cultivan café arábigo lavado.

En ese sentido, mencionó que el café soluble representa, de acuerdo con sus estimaciones, alrededor de 60 por ciento del consumo nacional. Expuso que el bajo precio de este producto puede desplazar al café tostado y molido de origen mexicano, cuyo costo de comercialización es considerablemente mayor.

Ante este panorama, sostuvo que la combinación de los diferenciales de precio no reconocidos, los gastos de comercialización, el tipo de cambio y el aumento de las importaciones podría provocar una nueva temporada de dificultades para los cafeticultores, pese a que las cotizaciones internacionales han mostrado niveles elevados durante los últimos ciclos.

Por ello, insistió en la necesidad de que la Comisión Nacional del Café comience a funcionar y que su Comité de Comercio y Precios emita información transparente y periódica sobre los precios de importación, los costos de comercialización y los parámetros utilizados por las empresas para determinar los pagos a los productores.

Consideró que esta instancia permitiría brindar información oportuna a los cafeticultores para conocer las condiciones reales del mercado y evitar que se apliquen descuentos que reduzcan injustificadamente el valor de su cosecha.

Asimismo, propuso establecer mecanismos para contener las importaciones de café destinadas al consumo nacional. En lugar de recurrir únicamente a aranceles, planteó analizar la implementación de cuotas que establezcan un límite al ingreso de café extranjero.

Como ejemplo, sugirió que las importaciones representen un máximo de 30 por ciento del consumo interno, mientras que el 70 por ciento restante se destine al café producido en México. Aclaró que se trata de una propuesta para proteger el mercado nacional y fortalecer la comercialización de la producción mexicana.

También planteó que, a futuro, el precio del café mexicano tostado y molido pueda utilizarse como referencia para establecer los precios de compra en campo. Según explicó, este mecanismo ayudaría a reducir la dependencia de las cotizaciones internacionales, los gastos asociados a la exportación y las variaciones del tipo de cambio.

Finalmente, advirtió que los productores estiman una reducción de hasta 30 por ciento en la cosecha, situación que, de confirmarse, aumentaría la importancia de contar con mecanismos transparentes para fijar los precios.

Los representantes de las organizaciones cafetaleras reiteraron que la Comisión Nacional del Café debe comenzar a operar a la brevedad, con el propósito de generar información confiable, establecer referencias de comercialización y evitar que los productores enfrenten otra temporada con pagos que, de acuerdo con sus denuncias, no reflejen adecuadamente el valor del grano mexicano.