En el Día de la mujer: ¿Hay algo que celebrar?

Una mujer de 87 años, pide dinero en las calles “sale para comer tortillas”.

Ese día es para las fresas, les presto mis zapatos a quienes nos juzgan, dice Rosa Beatriz, una mujer que ejerce la prostitución.

 

 

Doña Alicia, a sus 87 años, dice que no hay nada que celebrar en el “Día de la mujer”

Por: Fabián Antonio Santiago Hernández/TVN Veracruz

Acayucan, Veracruz a 08 de Marzo de 2018.- Ellas, no saben que es celebrar el “Día internacional de la mujer”, ellas saben que a diario tienen que salir a las calles para obtener dinero para sobrevivir.

Doña Alicia, tiene más de 87 años, todos los días llega a la calle Hilario C. Salas, en pleno centro de la ciudad, camina lento, trae un trapo amarrado en la cabeza, un vestido de flores, morral azul, un vaso de unicel y chanclas.

Encorvada por el paso del tiempo, con la piel curtida por el sol, menudita, se para en una esquina y pide ayuda a los conductores que por ahí pasan.

Ella, es de Sayula de Alemán, de donde viene todos los días, pues dice que “sale para las tortillas”.

Habla muy poco, se apena al ver la cámara.

Señora como festeja usted el día de la mujer “No sé de eso, nunca lo he celebrado” –dice moviendo los hombros-

¿Cree usted que hay algo que celebrar este día? “no, no hay nada que festejar”, responde.

Señora, ¿Tiene usted el apoyo de algún programa social? “No, nadie me ayuda, no me dan nada –dice, al momento que refleja en su rostro tristeza, se tapa la cara con la sombrilla-.
Doña Alicia Reyes, tiene 87 años, es muy tímida, dice que es viuda, su único hijo murió hace unos años “me lo arrebataron” –dice-.

“Lo que caiga es bueno, aunque sea para comer unas tortillas”, dice esta mujer, quien afirma que no sabe leer, ni escribir.

LE PRESTO MIS ZAPATOS A LAS QUE NOS JUZGAN: ROSA BEATRIZ

Rosa Beatriz, una mujer de unos 40 años, viene de una comunidad de Acayucan, ella llega desde muy temprano al centro de la ciudad, se para en una esquina, es chaparrita, cabello corto, usa un vestido entallado, escote pronunciado.
Se rehúsa a hablar con el reportero.

“Me espantas a mis clientes”, dice en forma de reproche ante la insistencia de quien esto escribe.

Finalmente accede a hablar con el reportero, se sienta en un negocio en el paseo bravo, pide un refresco.

“Tengo 40 años, soy madre de dos niños, estudie solo la primaria, mi familia es muy pobre, soy madre soltera, el papá de mis hijos no se hace cargo, para mi está muerto, para mis hijos también.

¿Cuál es tu trabajo? Sonríe, y contesta “soy empresaria, me dedico al comercio”, dice al momento de soltar una carcajada.

“No, la verdad es que ejerzo la prostitución, no me quedó otra alternativa, al no tener estudios nadie me da trabajo, me fui a Monterrey a trabajar, pero la verdad me fue mal y me regresé, mis hijos comen”, afirma.

¿Por qué la prostitución?, “un día, mi hijo mayor, estaba muy enfermo, necesitaba llevarlo al médico, salí de mi casa desesperada y en taxi colectivo, venía una señora, que es de una comunidad cercana a la mía, me vio desesperada y me preguntó que que tenía, le explique, y me dijo, ahí donde trabajo, se gana mas o menos y ahí nadie te manda, tu eres tu propia jefa.

Me explicó lo que hacía, la verdad es que al bajarnos del taxi, me fui con ella al parque, ahí ella me dijo que llegarían solo los clientes, así fue, se me acercó un señor como de 60 años, entonces la señora me dijo esta es tu oportunidad y con pena, me fui a un cuchitril de la calle Pípila, me dio asco el señor ese, pero necesitaba dinero.

La verdad es que así me fui enrolando, el dinero empezó a llegar, lleve a mi hijo al doctor, pague las medicinas y me enrolé en esto, hoy tengo muchos clientes en el centro de la ciudad”, reconoce.

Oye, este jueves el “Día Internacional de la mujer”, ¿crees tu que hay algo que celebrar? – le pregunto-

“Esas mamad… son para la gente que tiene posibilidades, para los que trabajan en el gobierno, para las fresas, para nosotras las pobres, no existe ese día, para nosotros no existe oportunidades, para nosotros existe el día que tenemos que trabajar para poder llevar bocado a la casa, hay muchos o muchas que nos juzgan, nos llaman putas, pero les presto mis zapatos, para que se los pongan y luego nos juzguen”.

Ya con anterioridad habíamos presentado el caso de una mujer chiapaneca, que con un niño en la espalda, amarrado con un rebozo, hace malabares en las calles, aprovecha el alto del semáforo, para con unas naranjas hacer su “número”.

Luego de los malabares, pide dinero a los automovilistas, es para “comer” dice la mujer a los choferes.

SELECTIVOS EN EL INSTITUTO MUNICIPAL DE LA MUJER

Hace unos días, se estaba buscando a personas que quisieran participar en el “festejo” del “Día Internacional de la mujer”, que organiza el Instituto Municipal de la Mujer, por lo que la titular de dicho departamento Edith Melchi (no le gusta su segundo apellido, confesó ella misma a un grupo de reporteros), preguntó que reportera podía participar.

Le sugirieron a dos, a una de ellas, le dijo que si podía participar, la reportera le dijo que sí, por lo que se fueron a las oficinas de ese departamento.

Ya estando ahí preguntó el nombre, la reportera contestó y entonces la funcionaria dijo “oye, pero tu eres de las que no estás echando tierra”, acto seguido la funcionaria, agarro su teléfono, contestó mensajes y solo le dijo, bueno mándame lo que vas a exponer y ya vemos.

Lo anterior fue confirmado por la misma reportera, quien dijo que al escuchar la funcionaria su nombre, perdió el interés por que ella participara en este evento.

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