Un Día del Padre entre la Ausencia y el Olvido

Xalapa, Veracruz a 21 de junio de 2026.- Mientras en miles de hogares la música y los abrazos celebraban el Día del Padre, el silencio y el asfalto frío de la Plaza Sebastián Lerdo de Xalapa cobijaron el dolor de quienes ya no tienen a quién abrazar. Este domingo, integrantes del colectivo Hijos y Madres Buscadores de Veracruz se congregaron frente al Palacio de Gobierno, transformando una fecha de festejo en una dolorosa jornada de memoria y exigencia.

Con fotografías desgastadas pegadas al pecho y miradas perdidas en el horizonte, las familias alzaron la voz para visibilizar a los padres desaparecidos en la entidad. «Vinimos a hacer visibles a nuestros padres desaparecidos», resonó con eco de desesperanza entre los asistentes, unidos por la misma herida abierta de la privación ilegal de la libertad.

Entre los testimonios que quebraron el ambiente se encontraba el de Víctor Rodríguez, proveniente de Las Vigas. Con la dignidad intacta pero el alma cansada, Víctor recordó que continúa la búsqueda de su padre, José Miguel Ángel Rodríguez Hernández, y de su tío, Alejandro Rodríguez Hernández, quienes se esfumaron sin dejar rastro el fatídico 18 de febrero de 2016 en el puerto de Veracruz.

Ambos eran hombres de trabajo, dedicados a la construcción. Aquel día, habían acudido con ilusión al Hospital General de Zona número 14 del IMSS para gestionar los trámites de una licitación para remodelar el inmueble. Nunca volvieron. Horas después, la dolorosa certeza de que habían sido privados de la libertad apagó la tranquilidad de la familia Rodríguez Hernández, iniciando un calvario que parece no tener fin.

La tragedia de la ausencia se agrava con la indiferencia institucional. Las familias denunciaron amargamente los nulos avances en las investigaciones y los burocráticos retrasos en la entrega de información por parte de la Fiscalía General del Estado. El caso de José Miguel y Alejandro, por ejemplo, fue turnado de Veracruz a la Fiscalía de Xalapa, un laberinto de papeles donde las carpetas de investigación se empolvan y las respuestas nunca llegan.

Este domingo no hubo regalos ni risas para ellos. En su lugar, hubo pancartas, lágrimas contenidas y el eterno reclamo de justicia de un Veracruz que sigue buscando a sus padres entre las sombras de la impunidad.