Familias de Tziltzalpollo regresan a sus casas bajo amenaza de muerte por deslaves del cerro

Zontecomatlán, Veracruz a 6 de abril de 2026.- Lo que debió ser una medida preventiva de seguridad se ha convertido en una bomba de tiempo. Hartos de la indiferencia gubernamental y de vivir como nómadas en su propia tierra, decenas de habitantes de la comunidad de Tziltzalpollo han tomado una decisión extrema y peligrosa: regresar a sus viviendas, a pesar de que el suelo bajo sus pies podría colapsar en cualquier momento.

Seis meses de abandono y promesas rotas

Desde octubre pasado autoridades de Protección Civil a cargo de Guadalupe Osorio, a estas familias fueron obligadas a desalojar sus hogares ante el inminente riesgo de deslaves. Durante medio año, se refugiaron en la escuela primaria de El Cuayo, sobreviviendo en condiciones precarias mientras esperaban una solución estatal y federal que nunca llegó y la secretaría se le olvido que ellos existian.

Al verse ignorados y sin una respuesta concreta para su reubicación, los pobladores decidieron volver. «El peligro persiste, pero el hambre y el olvido matan más rápido», expresan con angustia, mientras observan cómo se acerca la temporada de lluvias, que promete convertir la zona en un escenario de tragedia.

Ante la falta de peritajes oficiales, los mismos habitantes con recursos propios y movidos por el miedo consiguieron un dron para sobrevolar la zona. Las imágenes no mienten: la evidencia del riesgo de derrumbe es aterradora y pone en evidencia la negligencia de quienes debieron actuar desde hace meses.

Tras el escándalo generado por la desesperada acción de los pobladores, la Gobernadora rompió el silencio. Con una declaración que indigna a muchos, aseguró que «no se tenía registro oficial» de esta comunidad en riesgo, instruyendo a Protección Civil a localizarlos apenas ahora, cuando el peligro ya es inminente.

La mandataria fue tajante: “Ninguna persona debe permanecer o regresar a zonas peligrosas”. Sin embargo, la pregunta que queda en el aire es: ¿Dónde estaban las autoridades durante los últimos seis meses?

Ahora, el gobierno promete evaluar alternativas de reubicación, pero para los habitantes de Tziltzalpollo, el tiempo se agota. La madre naturaleza no entiende de burocracia, y cada gota de lluvia es una amenaza directa a sus vidas.

¿Lograrán las autoridades sacarlos de la zona de desastre antes de que ocurra una tragedia anunciada, o los dejarán a su suerte bajo la sombra de un cerro que amenaza con sepultarlos?