Obra “No hay descanso para los condenados” regresa a escena con un llamado a visibilizar el abuso sexual familiar.

Xalapa, Veracruz a 31 de marzo de 2026.- Integrantes del proyecto teatral “No hay descanso para los condenados” anunciaron su regreso a los escenarios con dos funciones este fin de semana en el foro de Casa 13 Espacio Cultural, con una propuesta que busca generar reflexión sobre el abuso sexual dentro del entorno familiar.
El director y autor de la obra, Ezequiel López, acompañado de la actriz Alondra Herrera López y el actor Héctor Huesca Contreras, informó que las funciones se llevarán a cabo el sábado 4 de abril a las 20:00 horas y el domingo 5 a las 18:00 horas.
El montaje fue presentado previamente en el Festival de Teatro Universitario de la Universidad Veracruzana 2024, donde obtuvo reconocimiento a mejor actor, lo que impulsó al equipo a retomar el proyecto tras una pausa.
De acuerdo con López, la obra nace de una vivencia personal relacionada con abuso sexual, y no de estadísticas o investigaciones formales. “Es una colectividad de experiencias que refleja una realidad que muchas veces se mantiene en silencio, especialmente cuando ocurre dentro de la familia”, explicó.
El director subrayó que el objetivo principal es dar voz a situaciones que suelen ocultarse por presión social, ideologías o miedo, en un entorno donde debería prevalecer la confianza.
Por su parte, la actriz Alondra Herrera señaló que se trata de una puesta en escena dirigida a mayores de 15 años, que aborda emociones como el silencio, la culpa y la represión que enfrentan las víctimas. Añadió que la narrativa tiene un enfoque onírico que permite tratar un tema delicado desde una perspectiva distinta, pero accesible.
En tanto, Héctor Huesca destacó que la obra busca incomodar al espectador como parte de su propuesta artística. “Los personajes reflejan realidades cercanas, marcadas por roles tradicionales y expectativas sociales que agravan los conflictos internos y los traumas”, indicó.
El montaje utiliza un lenguaje cotidiano combinado con humor negro y ácido para generar una “risa incómoda” que invite a la reflexión sobre conductas normalizadas. “Queremos que el público se reconozca en ciertas situaciones y cuestione lo que ha vivido o permitido”, apuntó el elenco.
Asimismo, el equipo enfatizó que el tratamiento del tema se realiza con respeto hacia las víctimas, y que uno de los propósitos es incentivar a quienes han sufrido abuso a alzar la voz cuando se sientan preparados.
“Si no hablamos de ello, es difícil salir adelante. A veces es necesario enfrentar estas situaciones para dejar de dañarnos a nosotros mismos y a quienes nos rodean”, expresó López.
Los integrantes del proyecto, quienes actualmente son estudiantes de la Facultad de Teatro, adelantaron que estas funciones también servirán para documentar la obra y buscar su participación en futuras convocatorias y festivales.
Finalmente, extendieron la invitación al público a asistir y formar parte de una experiencia escénica que, además de artística, busca generar conciencia social sobre una problemática vigente.