El Nido del Halcón: De Promesa Deportiva a Víctima de la Politiquería.

Por Ezequiel Ortiz Moreno

La reciente exclusión de Xalapa del calendario oficial de la Liga Nacional de Básquetbol (LNBP) para 2026 ha encendido las alarmas, y no es para menos. La diputada local priista Ana Rosa Valdés Salazar no tardó en señalar que esta decisión impacta directamente a la Arena Macuiltépetl, conocida como el “Nuevo Nido del Halcón”, la obra insignia del exgobernador Cuitláhuac García Jiménez. Según la legisladora, este espacio deportivo, presumido como el nuevo hogar de los Halcones, “va directo a convertirse en un elefante blanco”.

Valdés recordó el anuncio del presidente de la LNBP, Sergio Ganem Velázquez, quien presentó la lista de equipos participantes sin incluir a la capital veracruzana, y exigió al gobierno estatal explicar si la ausencia se debe a la falta de apoyo económico. Además, revivió viejos reclamos: el Órgano de Fiscalización Superior (ORFIS) detectó un sobrecosto de alrededor de 200 millones de pesos y observaciones por 87 millones en la construcción, acusando a Morena de engañar a los xalapeños con promesas de elevar el perfil deportivo de la región a niveles nacionales e internacionales.

Suena grave, ¿verdad? Pero lo que la diputada omitió decir y esto es clave es que las auditorías del ORFIS ya concluyeron sin encontrar observaciones negativas ni desfalcos. Las revisiones finales por parte de la Secretaría de Infraestructura y Obras Públicas (SIOP), la Secretaría de Finanzas y Planeación (SEFIPLAN) y la Contraloría continúan, pero no por irregularidades graves, sino por un proceso administrativo que se ha prolongado innecesariamente.

El supuesto sobrecosto, atribuido principalmente a problemas con la acreditación del terreno un imprevisto que elevó el presupuesto de 730 a más de 958 millones de pesos, fue justificado en su momento por la constructora y aceptado, sin que se detectaran desvíos o corrupción.

Y aquí viene el detalle más revelador que Valdés pasó por alto: la obra no se ha recibido oficialmente porque hay un pago pendiente a la constructora, como lo reveló la propia titular del ORFIS, Delia González Cobos.

No es un elefante blanco por diseño fallido o corrupción; es un activo listo para usar, atrapado en la burocracia y, posiblemente, en el juego político de deslindes entre administraciones.

Este patrón de rupturas políticas no es nuevo en Veracruz. Cada cambio de gobierno trae un ritual de diferenciación: nueva imagen, nuevos proyectos y un abandono selectivo de lo heredado, aunque sea del mismo partido.

En este caso, la transición de García Jiménez a Rocío Nahle parece seguir el guion, priorizando el escrutinio público sobre la eficiencia. Al inicio, el anuncio de auditorías generó certeza y aplausos; hoy, con las revisiones concluidas y sin hallazgos negativos, solo transmite intransigencia.

La LNBP se ha comprometido a trabajar para que la franquicia regrese en 2027, pero ¿por qué esperar? La arena está terminada, equipada con estándares internacionales y capacidad para 8,000 espectadores, ideal para eventos multifuncionales que fomentarían el deporte amateur y profesional, generarían derrama económica y proyectarían a Xalapa como un hub deportivo en el sureste.

Periodistas han verificado en visitas que cumple con todas las características necesarias, a diferencia de tantos proyectos inútiles que plagan nuestra historia.

La ciudadanía observa con incredulidad cómo un bien público se pudre en el limbo por caprichos administrativos. Voces como la de la diputada Valdés, al repetir discursos obsoletos sobre sobrecostos ya aclarados, parecen más alineadas a la comparsa política que a la búsqueda de soluciones.

Esto no beneficia a nadie: ni al gobierno actual, cuya imagen se erosiona por ineficiencia; ni a los veracruzanos, que pierden oportunidades en deporte y economía, especialmente ahora con la exclusión de la LNBP 2026.
Es hora de superar esta pausa absurda.

Que se liquide el pago pendiente, se reciba la obra y se habilite la Arena Macuiltépetl cuanto antes. Veracruz merece continuidad en lo positivo, no divisiones por ego. El Nido del Halcón debe alzar el vuelo ya, no seguir encadenado a la politiquería. Xalapa, y todo el estado, lo necesitan.