Auditorías, necesarias para transparentar, pero su burocracia retrasa pagos: El Caso del Nido del Halcón.

Por Javier Moreno/
En medio de las auditorías y revisiones que marcan el inicio de una nueva era en Veracruz, la titular del Órgano de Fiscalización Superior (ORFIS), Delia González Cobos, ha puesto el dedo en la llaga al revelar la semana pasada un pago pendiente relacionado con la construcción del gimnasio “Nuevo Nido del Halcón” en Xalapa. Según sus declaraciones, este proyecto emblemático de la administración pasada aún arrastra una deuda con la empresa constructora responsable, y lo más desconcertante es que la propia auditora admite desconocer las razones detrás de este retraso.
Para la constructora encargada, seguramente este pendiente representa un golpe injusto e innecesario. Imaginemos el escenario: una empresa que invierte tiempo, recursos y mano de obra en un proyecto estratégico para el deporte veracruzano, como lo es el “Nido del Halcón”, (un espacio que promete revitalizar el baloncesto y las actividades recreativas en la capital), pero que tiene que estar sorteando dificultados por la falta de fluidez en los pagos ocasionados por la burocracia detrás de las auditorías ordenadas
Esta obra no es un capricho; es una inversión en infraestructura que beneficia a la comunidad, fomentando el deporte juvenil y atrayendo eventos de nivel nacional. La constructora ha cumplido con su parte: ha levantado las estructuras, ha respetado plazos y ha contribuido a un legado tangible para Xalapa. ¿Por qué, entonces, no se agiliza el proceso que derivará seguramente en el pago que le corresponde? La respuesta de González Cobos, que se limita a un “desconozco el porqué”, suena a evasiva burocrática, y deja en evidencia cómo los enredos administrativos pueden asfixiar a las empresas privadas que apuestan por el progreso estatal.
Favorecer a la constructora en este contexto no es un acto de parcialidad, sino de elemental justicia. En un estado como Veracruz, donde la economía depende en gran medida de la inversión en obra pública, retrasar pagos a proveedores confiables envía un mensaje equivocado: desincentiva la participación de empresas serias y abre la puerta a la corrupción o a la ineficiencia.
Proyectos como el “Nido del Halcón” son prueba de que el sector privado puede ser un aliado clave en el desarrollo, siempre y cuando el gobierno cumpla con su palabra y evite estos tropiezos que parecen heredados de administraciones anteriores.