Emigdio Galán se convierte en el primer encargado de seguridad municipal en ser ultimado en Veracruz.

Juchique de Ferrer, Veracruz a 18 de enero de 2026.- En lo que parece ser un mensaje de plomo y sangre enviado directamente a las altas esferas del poder municipal, la tranquilidad de la comunidad de Xihuatlan fue destrozada la tarde-noche de este sábado. En un ataque directo y despiadado, sicarios irrumpieron en la propiedad privada del Comandante de la Policía Municipal, Emigdio Galán, para arrebatarle la vida de forma violenta.
¡LO CAZARON EN SU REFUGIO!
El mando policial, quien apenas comenzaba a tomar las riendas de la seguridad en el municipio, fue sorprendido por sujetos armados mientras se encontraba en su rancho. Sin darle oportunidad de desenfundar su arma de cargo o buscar refugio, los verdugos descargaron su furia sobre él, dejando su cuerpo inerte en el lugar que consideraba su santuario de descanso.
INDIGNANTE: ¡EL CUERPO ABANDONADO A SU SUERTE!
A pesar de la gravedad de los hechos y del alto rango de la víctima, la justicia parece caminar a paso de tortuga. Pasadas las 11:30 de la noche, el cadáver del comandante Galán aún permanecía tirado en la escena del crimen, expuesto a la intemperie.
¡Increíble pero cierto! El personal de Servicios Periciales brilló por su ausencia durante horas, dejando el cuerpo del jefe policial en un vacío legal y humano que ha encendido la furia de los familiares y de la tropa, quienes ven con impotencia cómo ni siquiera la muerte de su líder agiliza los protocolos de una fiscalía que parece rebasada por la barbarie.
PRIMER «GOLPE» A LAS NUEVAS ADMINISTRACIONES
Este sangriento episodio marca un precedente oscuro y aterrador en la entidad: Emigdio Galán se convierte en el primer encargado de seguridad municipal en ser ultimado desde el arranque de las nuevas administraciones.
- ¿Quién sigue?
- ¿Dónde quedó la seguridad prometida?
- ¿Está la policía de Juchique de Ferrer bajo la mira de un poder oculto?
El vacío de poder y el miedo ahora se apoderan de las calles. Mientras las autoridades guardan un silencio sepulcral, el municipio se pregunta si este es solo el inicio de una ola de violencia que busca doblegar a quienes juraron proteger y servir.